EDICIÓN MASCOTAS // FLORENCIA VEGA

 FLORENCIA VEGA / CABALLOS

 

Me considero una persona bastante alegre y cariñosa, me gusta mucho demostrarle a las personas que quiero el cariño que siento por ellos. Me encanta ir al rancho de mis papás y por lo general hacemos cabalgatas o salimos en los razors; cualquier cosa que tenga que ver con ensuciarse, mojarse o simplemente estar en la naturaleza me encanta. Mi amor por los animales y naturaleza viene desde la educación que mis papás nos enseñaron a mis hermanos y a mi desde chicos, cuando nos encontrábamos algún animal lastimado siempre tratábamos de cuidarlo hasta que estuviera mejor, me acuerdo que enfrente de mi escuela había una perrera y cada que se escapaba un perrito o gato me lo llevaba a la casa y lo llevábamos al veterinario, y hasta le fecha cada que veo un perro callejero trato de recogerlo y buscarle un nuevo hogar.

¿Cómo comienza tu gusto por los caballos? 

Desde que estaba pequeña en el rancho de mis papas había caballos y me encantaba pasar tiempo con ellos, ya fuera montándolos o simplemente conviviendo con ellos. Siempre he tenido una relación muy estrecha y natural con los caballos. Me gusta bromear diciendo que aprendí primero a montar que a caminar jajajajaja. Gracias a Dios mis papás y mi esposo siempre me han apoyado y motivado, saben que montar es parte de mi vida y mi pasión, no solo un hobby. Cuando tenía 6 años empecé a tomar clases de adiestramiento en el Hípico Aguascalientes, donde Chema y Chuy Barba siempre me dieron todo su apoyo, confianza y paciencia, después me cambié a la modalidad de salto en Hípica Santa Clara, ahí la familia Castañeda desde el principio me aceptaron como parte de su familia, me han apoyado más de lo que hubiera esperado, a los cuales les estoy muy agradecida y les tengo muchísimo cariño.

¿Cómo le haces para practicar en Australia? 

Cuando llegamos a vivir mi esposo Javier y yo a Adelaide; Australia hace poco más de 1 año conocí a Clive y a su familia, personas muy amables que me abrieron las puertas de su Hípico, platicamos y llegamos a un acuerdo: yo les ayudo en la limpieza de las caballerizas, a los caballos le doy de comer y los baño, y ellos a cambio me dejan entrenar y competir con sus caballos. Aquí he tenido que demostrar;  lo que sé hacer, la experiencia, y las ganas que tengo de hacer las cosas, ya que aquí nadie me conoce.

¿Qué es lo que más disfrutas de montar?

En cuanto me subo al caballo se me olvida absolutamente todo y mi concentración va hacia el caballo, en como se siente ese día, porque cada caballo tiene su personalidad y temperamento, y no le puedes exigir que todos los días trabaje como tú esperas, tienes que ser muy paciente y flexible y si respetas los tiempos del caballo, en un futuro lograrás una relación mucho más estrecha y el caballo estará dispuesto a esforzarse por ti, disfrutará mucho más el trabajo que le pidas, cada día es una oportunidad para mejorar o dañar la relación con tu caballo.

¿Qué beneficio ha traído a tu vida este deporte? 

Más que físicamente ha sido mental y emocionalmente, ya que los caballos son animales muy imponentes e inteligentes,  pero a la vez son extremadamente nobles y cariñosos, siempre y cuando tu les des el respeto que se merecen, te vuelven una persona muy sensible ya que ellos dejan que tu los montes y guíes y confían en que no los pondrás en peligro o los lastimarás. Gran parte de mi personalidad se la debo a este deporte, a ser una persona decidida y con carácter, para pedirle al caballo lo que quiero que haga pero a la vez ser paciente y no exigirle lo que en ese momento no está listo para dar. Cualquiera puede montarlos pero pocos se ganan su respeto y su cariño.

¿Cuál es el momento más memorable que has vivido en la equitación?

Creo que como a cualquier persona, en las competencias me gusta ganar, pero la verdad últimamente me da mucha más satisfacción saber que el caballo disfruta y está en armonía con el trabajo que está haciendo, y así logramos formar “el binomio perfecto” que es cuando logras una conexión en la cual el caballo y el jinete se entienden perfectamente, y el lograr que ellos se sientan cómodos conmigo y ganarme su confianza.

“Si tener alma significa ser capaz de sentir amor, lealtad y gratitud, los animales son mejores que muchos seres humanos” (James Herriot)

 

 

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