Claudia Dorado y Samuel Rivera se prometieron amor eterno frente al altar del Templo de San Antonio de Padua, durante una ceremonia religiosa, dando inicio a su gran boda.
Al término de la misa, los recién casados ofrecieron una recepción en el jardín Lago Escondido. La celebración estuvo enmarcada por una decoración llena de color, flores y música que ambientó cada momento especial. Los invitados disfrutaron de un exquisito menú y fueron testigos de instantes inolvidables protagonizados por los novios, como su emocionante entrada, su primer vals como esposos y la alegría compartida en la pista de baile.











































